Pan y rosas

Sentido y solidaridad

Al otro lado del charco

DESCÚBRETE EN LOS DEMÁS

Año 1996 la tierra temblaba y con mucha fuerza en un pueblito indígena de la cordillera andina ecuatoriana. Las vulnerables casitas de adobe se desplomaron como un castillo de naipes y la solidaridad de estudiantes universitarios empezaba a edificar otro castillo sin ni siquiera imaginarlo. Hubo muchas manos solidarias dispuestas a cargar ladrillos, a abrir caminos con pico y pala, para que los damnificados de aquel terremoto vuelvan a tener una casa digna donde vivir. Fue esa experiencia la primera piedra de los cimientos de lo que hoy es una increíble red solidaria al otro lado del charco. Aquellos jóvenes universitarios voluntarios se dieron cuenta de que no había una institución  encargada de motivar y formar voluntarios para que puedan prestar su ayuda a muchas instituciones que la necesitaban. Así fue que en el año 1997 se crea un proyecto de voluntariado que quería ser diferente a los otros ya existentes en el país y en el mundo. Un proyecto en donde el voluntario aprenda que en el encuentro con el otro los dos salen ganando, los dos descubran el verdadero sentido de la vida, en donde los dos son beneficiarios de esa experiencia solidaria. ¿¿Cómo lograrlo?? los ejercicios espirituales de San Ignacio fue la respuesta que marcó las pautas de formación y acompañamiento del voluntario.  Las primeras experiencias de voluntariado difundidas a través de radio y televisión tuvieron acogida a pesar de que la única recompensa sería el contacto con los más necesitados en comunidades indígenas y escuelas rurales de Fe y Alegría. Los frutos de esas primeras experiencias permitieron confirmar que era Dios quien estaba alentando esa nueva empresa multiplicadora de solidaridad.  Finalmente el proyecto tomó un nombre: SIGVOL (Servicio Ignaciano de Voluntariado) y fue creciendo y dando servicio a miles de personas tanto voluntarios como proyectos sociales. El proyecto tubo algunas réplicas en el resto de Latinoamérica como SERVOS en Paraguay. Creándose así una red solidaria en donde todos son bienvenidos para dar un poquito de su tiempo, fuerza, entusiasmo y conocimiento. Han pasado 10 años de aquel el movimiento telúrico que provocó un movimiento interior que sigue transformando vidas y realidades. Si quieres ser parte de este sueño que ya es una realidad visita: http://www.sigvol.org/ y recuerda que hay alguien esperándote al otro lado del charco.

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